. EL ARTE GRIEGO.
- El arte griego es la expresión estética de una civilización que rompe con las formas tradicionales del pensamiento mítico, iniciando el camino hacia la racionalidad que solemos considerar como el soporte de nuestra propia civilización. Desde esa racionalidad la belleza deja de ser algo abstracto y se concibe como un sistema de medidas y proporciones en el cual el hombre se convierte en referente principal. A pesar de ello, el arte griego no es totalmente original: Egipto, Metoposcopia y las civilizaciones pre-helénicas le prestaron buena parte de sus viejas fórmulas plásticas; la innovación del artista griego residió en re interpretarlas desde su propia reflexión, de ahí favorece el desarrollo de una artesanía especializada en torno al palacio. Lejos de constituir una aglomeración caótica, el palacio cretense es muy organizado especialmente a partir del periodo de los 2ºs Palacios (1700 1500 aC). El de Cnossos, por ejemplo, se configura en torno a un patio central, núcleo de llegada y redistribución de productos, al que se accede a través de distintos corredores procesionales. En torno al mismo se distribuyen los almacenes en la planta baja y la zona de vivienda, gobierno y rituales, en la planta alta.
- El palacio es expresión del microcosmos cretense: vital, aperturista y relacionado con la naturaleza. Y sus decoraciones pictóricas contribuyen a fortalecer esta idea. Se trata de una pintura mural al fresco, de carácter lineal, tonos planos y un gusto especial por los arabescos y las ondulaciones, por lo que fue comparada por sus descubridores con el art nouveau de principios del s. XX. Sus antecedentes hay que buscarlos en Egipto y Próximo Oriente, sin embargo, las corrientes importadas se asimilaron de forma tan peculiar que el resultado final fue un lenguaje pictórico inconfundible por su gran originalidad. La inspiración de la pintura cretense tiene sus raíces en la naturaleza y el mar, y aun en el caso de escenas rituales o religiosas evocan una profunda alegría de vivir
- En la pintura cretense las formas, los colores y los movimientos se supeditan a la fantasía creadora. Hombres y animales se representan con gran expresividad, mientras los motivos paisajistas y florales se tratan con una sutil libertad cromática y gran soltura de líneas. Todas estas características sorprenden en mayor grado si se comparan con las de las civilizaciones contemporáneas: rígidas y estereotipadas. La variedad y fantasía de los frescos ponen de manifiesto la sensibilidad de sus creadores, ya sea en composiciones zoomorfas (friso de los delfines), rituales (salto del toro) o funerarias (procesión del sarcófago de Hagia Triada). La escultura cretense, exvoto siempre de pequeño tamaño y sin la menor pretensión de monumentalidad se caracteriza, al igual que la pintura, por su originalidad y sentido expresionista. A una fase ya tardía corresponden las denominadas diosas de las serpientes, figuras femeninas de loza –en menor medida criselefantinas que portan estos reptiles y son identificadas con sacerdotes.
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